lunes, 11 de diciembre de 2017

399


En su libro de artículos ¿Y cómo eran las ligas de Madame Bovary?, Francisco Umbral escribe:
El Imperio español tuvo sus ásperos cronistas, pero todos son mirados hoy de reojo, como si hubieran escrito con sangre. Kipling, en cambio, es adorado por su pueblo. He aquí que son grandes y completos los países que se proponen serlo y no practican la acerba autocrítica española.
Se equivoca Umbral. Eso de que los Bartolomés de las Casas surgen solo en España es falso. Kipling fue ya vilipendiado en vida por sus propios compatriotas, que lo acusaron no solo de imperialista sino hasta de fascista (lo cual no era, e incluso fue de los primeros que se opuso a Hitler). Fue adorado por los reaccionarios británicos, eso sí; pero los progresistas lo detestaban. Escritores y críticos británicos como Robert Buchanan, H. G. Wells, C. S. Lewis o George Orwell lo denunciaron. Robert Buchanan dijo: “Kipling es un exaltado y bárbaro cuyo jingoísmo brutal y cuya vulgaridad popular lo vuelven deplorable, retrógrado y salvaje”; George Orwell: “Kipling es un patriota visceral, un jingoísta imperialista, desprovisto de sensibilidad moral y estéticamente repugnante”. Ello no impide que incluso sus mayores detractores deslinden los valores de su literatura, a veces odiosos, de su calidad literaria excelente. Un caso, quizá, como el de Quevedo en España.


398


397


Si anteayer recordé que el poeta Edward Fitzgerald sostenía que solo se pueden escribir versos diez o doce veces en la vida, algo muy parecido dice Miguel Torga en sus diarios:
Si el espíritu crítico de un poeta, cuando la inspiración le abandona, no supiese que la belleza es como el corcho, que se obtiene de siete en siete años, se desesperaría. Así, nos vamos resignando, en espera de mejores días…


396


Si acabamos con el futuro, tendremos todo el tiempo por delante.


395


En el documental “La expulsión de los moriscos” (AQUÍ), se recuerdan algunas aportaciones de los árabes:
A través del mundo árabe, Europa se benefició de importantes avances en diferentes campos científicos. Sin los astrolabios y las brújulas, no hubieran sido posibles los viajes oceánicos. Sin el cero, las ecuaciones y los algoritmos, no se hubiera conseguido el desarrollo del sistema económico. Sin el papel y las tintas, la reducción de la imprenta no se hubiera alcanzado. Sin los traductores de Toledo, muchas obras científicas y filosóficas de la antigüedad hubieran desaparecido.


394


¡Ya llevo 41 días seguidos manteniendo limpio mi piso Maracaná! ¿Esto es grave? ¿Me tengo que preocupar? ¿Significa que estoy listo para algo?


393


Más sobre Wikileaks. Si lo que Wikileaks demuestra es que los gobernantes hablan hacia fuera como Sócrates y hacia dentro como Maquiavelo… ¿no significa eso que la injusticia sufre complejo de inferioridad con la justicia, a la que admira tanto que se viste con las ropas de ella?


domingo, 10 de diciembre de 2017

392


Al hilo de la rabia que siento cada vez que se une en una misma frase a un tirano y a un artista, añado que mi anécdota favorita es la de Carlos V en Bolonia, cuando se agachó para recoger el pincel que se le había caído a Tiziano. ¡A ese papel os deberíais limitar vosotros, lacayos de la muerte, a recoger el pincel de los que verdaderamente crean vida y la ensanchan!


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Más alegrista que lamerte el clítoris dentro del barril de Diógenes.


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En una conversación con Moravia de 1983, Jünger ofrece varios ejemplos de las prevenciones que sentían los antiguos ante la técnica: 
Una diferencia entre la civilización fáustica y las demás es la curiosidad a la que no pone freno ninguna barrera, ningún tabú. Aristóteles advertía que no se rompieran demasiados sellos de la naturaleza, porque las consecuencias podían ser funestas. En algunos pueblos, cuando se tala un árbol, había que ofrecer un sacrificio. Los chinos ya conocían la pólvora; pero sólo la usaban para hacer fuegos artificiales. Lao-Tse se negó a prescindir en su jardín de la regadera y a regarlo más cómodamente mediante pequeñas zanjas: no podía “saberse adónde llevaba eso”.

388


El patriotismo trata de confundir el lógico amor por el lugar donde has nacido, un lugar pequeño y que conoces muy bien, con el amor por un lugar artificial cuyas dimensiones territoriales y número de habitantes son tan gigantescos que es imposible conocer. Querer que tu patria sea grande es un contrasentido: la única patria real es la patria chica.


387


Recomienda Naomi Wolf a las mujeres que no salgan con hombres que no quisieron a su madre, porque es precisamente la relación que mantuvieron con su mamá la que marca el trato de ellos hacia ellas. O sea que yo, que nunca soporté a mi madre, estoy impedido para salir con mujeres según esta feminista célebre, pero eso no es cierto ⇒no puede ser cierto ⇒no quiero que sea cierto.


386


A mí que colecciono antipatriotas y me emociono con ellos (el último que he cazado es Pedro III de Rusia), lo que más me divierte de los popes antinacionales es que proceden en su mayoría de los lugares más patriotas de todos. Se habla del superpatriotismo de los alemanes hasta Hitler: se olvida que allí nacieron antialemanes tan furibundos como Schopenhauer o Nietzsche, o universalistas como Hesse; se habla del chauvinismo francés: pero de allí también son antifranceses tan exagerados como Stendhal o Genet, o antipatriotas como Flaubert, Breton, Bataille o Brassens. Otro exclusivismo es el judío, pero judío era Jesucristo, Karl Marx, Rosa Luxemburg, Emma Goldman, Einstein, Feynmann o Hannah Arendt. Y qué decir del país más patriota del mundo actualmente, Estados Unidos: de allí eran Mark Twain, Henry Miller, Muhammad Ali o Bill Hicks y todavía hoy mantiene una nómina de celebridades que todos los días son tachadas de antiamericanas: pienso en Chomsky, Oliver Stone, Michael Moore, Martha Nussbaum o Ursula K. Le Guin.


sábado, 9 de diciembre de 2017

385


Lo que me sorprende de este documental sobre Liz Taylor (AQUÍ) es que El Vaticano de aquella época denunciaba con nombres y apellidos la vida privada licenciosa de las grandes actrices de Hollywood. ¡Los curas diciendo lo que se puede hacer en la cama, ese clásico de la infamia!


384


Cuánto me gustan esas chicas que de pronto mueven el dedo índice y se colocan el pelo detrás de la oreja. Algunas lo hacen con un dedo (dromedario), otras con dos (camello). 


383


Elige bien tu estrella porque se vive el tiempo en que tarda su luz en llegar a ti.


382


381


Cuenta Borges en sus inquisiciones que Edward Fitzgerald sostenía que un poeta solo puede escribir versos diez o doce veces en su vida, y eso en el caso de que le sean propicios los astros.


380


El problema de esa maravilla llamada Montaigne radica en que el relativismo, con solo moverlo un centímetro, cae en la inacción, la comodidad o la cobardía. El propio Montaigne dejó un triste ejemplo de ese riesgo al huir de Burdeos una vez que se desató la peste, ¡siendo él su alcalde!, y no contestando a los requerimientos de su corporación municipal, que decidió finalmente destituirlo. Sobre los peligros del “En la duda, abstente”, lema acuñado por aquel sabio perigordino, ya alertó Brecht en su poema Loa a la duda, del que copio el fragmento que se refiere a ello:
Frente a los irreflexivos, que nunca dudan,
están los reflexivos, que nunca actúan.
No dudan para llegar a la decisión, sino
para eludir la decisión. Las cabezas
sólo las utilizan para sacudirlas. Con aire grave
advierten contra el agua a los pasajeros de naves hundiéndose.
Bajo el hacha del asesino,
se preguntan si acaso el asesino no es un hombre también.
Tras observar, refunfuñando,
que el asunto no está del todo claro, se van a la cama.
Su actividad consiste en vacilar.
Su frase favorita es: «No está listo para sentencia.»

379


Descubro en unas declaraciones de Nabokov que la famosa boutade de Borges, la de que el Quijote es mejor en inglés, contaba con un precedente ilustre: nada menos que Conrad había dicho que la traducción inglesa de Ana Karenina era mejor que el original ruso (aunque hay que tener en cuenta la alergia a lo ruso del polaco Conrad, que también detestaba a Dostoyevski). Sin embargo, en el caso de Borges, siempre he albergado mis dudas de que sea una boutade, porque el Quijote es un libro de comienzos del siglo XVII con lenguaje de su propia época y, en cambio, la mayoría de sus traducciones se vierten a lenguaje actual. Se debe considerar además un detalle que frecuentemente se olvida, y es que Borges acuñó esa opinión siendo niño, cuando leyó por primera vez el Quijote en la traducción inglesa, y me parece de lo más natural que después, cuando accedió al original de Cervantes, su primera reacción fuera aferrarse a la versión inglesa que había leído antes, que además era más clara, igual que casi todos nos aferramos a la primera versión que hemos escuchado de un tema musical. También a los franceses se les hace difícil leer los Ensayos de Montaigne, porque los leen en francés antiguo de siglo XVI, o los ingleses se tropiezan en Shakespeare con frases en desuso, palabras inventadas o muchos arcaísmos, mientras que para los españoles no catedráticos tanto Montaigne como Shakespeare son pura delicia porque los leemos en traducciones al español de siglo XX o XXI. Es también la misma razón por la que yo mismo me leí los primeros libros del castellano (Poema del Cid, Milagros de Nuestra Señora, Libro de Alexandre, Poema de Fernán González…), por los tiempos fallidos en que me matriculé por filología en la UNED, en la colección Odres nuevos de la editorial Castalia, que los amolda a un castellano actual. Ya sé que esto repugnará a los puristas, pero la desventaja de no leer las obras en su versión original se ve compensada por la ventaja de leerlas en una versión más inteligible. El traductor de obras antiguas traiciona como todos los traductores, sí, pero traiciona en favor de la claridad y de un aire más moderno.


378


Debes ser capaz de elevarte por encima de tu tragedia personal, te dicen, pero, ¿ha existido alguien capaz de elevarse por encima de su tragedia personal? ¡Más bien crea y extiende, riega y multiplica, siembra bulbos de gladiolo dentro de tu tragedia personal!


377


Insiste Séneca en las Epístolas Morales a Lucilio en considerar el suicidio de Catón de Útica como uno de los actos más meritorios que haya cometido un ser humano. Otro tanto dice Montaigne en sus ensayos. Pero yo me pregunto, ¿cómo va a ser digno de aplauso un suicidio por orgullo? Catón podía haber continuado su vida, exiliarse, haber escrito libros o convertirse en el gusano de la conciencia de Julio César, siguiendo con su defensa del senado y de los valores republicanos; si se suicidó, fue precisamente porque sabía que César le iba a perdonar, un desdoro al que no estaba dispuesto a rebajarse. ¿Que su decisión de suicidarse fue de una valentía impresionante? Desde luego, pero nada loable.


376


Muy contento por haber descubierto una manera nueva y rápida de cortar las puntas y partir las vainas antes de cocinarlas. Las vainas, por cierto, además de judías verdes, en Madrid también se llaman sedas, al menos en el mercadillo de Abrantes.


viernes, 8 de diciembre de 2017

375


A favor de la gloria artística y en contra de la gloria política. Cuando hablo de la gloria como algo apetecible, me refiero a ese desprendimiento que hace que los escritores, en lugar de trabajar en la fruslería del momento para lograr el éxito o ganar unos euros, se oculten durante años en una habitación de mala muerte para tratar de escribir Rojo y negro. Se trata de un egoísmo también altruista, si se quiere hasta ridículo, pues sus posibles resultados solo se conocen una vez de muerto: quien busca la gloria trabaja para los gusanos. La gloria en lo político, en cambio, es una gloria situada en este mundo y es una calamidad que se traduce casi siempre en número de ataúdes. Pocas cosas me revuelven más las tripas que se ponga al mismo nivel a Alejandro Magno y Aristóteles, a Augusto y Virgilio, a Felipe II y Rubens, a Napoleón y Goethe, o a Churchill y Virginia Woolf.